Fidel, el eterno joven rebelde

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Por: José Santos Cervantes

La madrugada del 13 de agosto de 1926, en una finca de la pequeña localidad de Birán, municipio de Mayarí, provincia de Holguín, Oriente de la República de Cuba, nació nuestro querido Comandante Fidel. Y falleció la noche del 25 de noviembre en la ciudad de La Habana.

La fecha de su muerte coincidió justamente con el aniversario número 60, cuando el yate Granma zarpó de México a Cuba con este eterno joven rebelde en la proa para dirigir una revolución triunfante y gloriosa que ha tenido trascendencia para todos los pueblos del mundo.

Fidel dijo que, naturalmente, no nació siendo revolucionario, pero sí rebelde. Una rebeldía natural -con causa- que él ubica desde su niñez y que desarrolló a lo largo de su vida. Aunque hijo de terrateniente, en su núcleo familiar no fue educado en la cultura burguesa ni en el racismo. Su formación fue influenciada por su infancia en Birán: el contacto con la naturaleza, la libertad del campo y la pobreza de la población, formada de obreros agrícolas y campesinos desempleados, analfabetos, descalzos y hambrientos, cuyos hijos fueron sus amigos de entonces y de quienes debió separarse con apenas 6 años de edad para marchar a estudiar lejos de casa, primero a Santiago y después a La Habana.

Eran los últimos tiempos de la brutal dictadura machadista. Sobre aquellas felices pero también duras etapas de su vida -infancia y adolescencia- Fidel ha comentado: “Empiezo cuestionando toda aquella sociedad por mi cuenta, algo normal, un hábito de pensar con cierta lógica, de analizar las cosas. Sin nadie que me ayudara. Muy temprano todas esas experiencias me hicieron ver como algo inconcebible un abuso, una injusticia o la simple humillación de otra persona. Fui tomando conciencia…Adquirí un profundo sentido de la justicia, una ética, un sentido de la igualdad. Todo eso además de un temperamento indiscutiblemente rebelde, debió ejercer una fuerte influencia en mi vocación política y revolucionaria”

A la Universidad llegó en septiembre de 1945, matriculando 50 asignaturas de tres carreras afines: Derecho, Derecho Diplomático y Ciencias Sociales, las que concluyó en 1950 a los 24 años de edad; a dos años del segundo golpe de Estado del dictador pro-yanqui Fulgencio Batista, a la sazón poderoso jefe del Ejército. Sobre su ingreso a la Universidad, cuestiona: “¿Es que acaso soy mejor que cualquiera de aquellos cientos de muchachos humildes de Birán, casi ninguno de los cuales llegó a sexto grado y ninguno de los cuales fue bachiller, ninguno de los cuales ingresó a una universidad? ” .

En esta institución –la Universidad de La Habana- y en esta etapa de su vida – incipiente juventud- comienza la vida política de Fidel, decidida y fervientemente, resuelto a enfrentarlo todo, hasta el peligro de perder la vida.

Siendo ya un consumado lector y autodidacta, Fidel estudia con avidez sus libros de texto, de Historia, obras de Martí y la filosofía marxista. De ese tiempo comenta: “ El marxismo me enseñó lo que era la sociedad. Yo estaba como un venado o un caminante en el bosque, que no sabe dónde está el Norte o el Sur. Si Usted no llega a entender realmente la historia de la lucha de clases, o, por lo menos, la idea clara de que la sociedad está dividida entre ricos y pobres, y que unos someten y explotan a los otros, Usted está en un bosque sin saber absolutamente nada.” (Ramonet 2006). Como líder estudiantil enfrenta la represión de las dictaduras pro-imperialistas, dentro y fuera de la universidad y de su país, en República Dominicana, Panamá, Colombia y otros países de la región, en su intento por crear una Federación de Estudiantes Latinoamericanos. En esta época Fidel asume su formación revolucionaria con la que selló su destino: “En esa universidad, a donde llegué simplemente con espíritu rebelde y algunas ideas elementales de justicia, me hice revolucionario” “…Yo tenía una brújula, fue lo que encontré en Marx y en Lenin. Y la ética, que encontré en Martí” (Ramonet 2006)

Los párrafos anteriores sólo pretenden aludir de manera muy breve al origen social y revolucionario del Comandante Fidel, patriota-antiimperialista, martiano y marxista-leninista. Artífice y combatiente del Asalto al Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, para derrocar la dictadura criminal de Fulgencio Batista, acción armada que aunque derrotada encendió la flama de la Revolución. Sobreviviente de una prisión fecunda y de un juicio donde siendo el procesado fue también su propio abogado defensor, su juez fue la Historia, que lo absolvió con honores. Estratega y agitador de la insurrección urbana y la lucha guerrillera que bajó victoriosa de la Sierra Maestra barriendo la tiranía y el régimen colonial, para establecer una democracia real el primero de enero de 1959. Comandante en jefe y conductor de la primera y heroica revolución socialista de América Latina, la Revolución Cubana, una revolución encarnada en Fidel. Fidel y Revolución Cubana, un binomio inseparable, que podemos ilustrar con las siguientes palabras de Vicente Lombardo Toledano:

“Porque el pueblo no puede transformar el sistema social que lo asfixia sin transformarse a sí mismo. Sin pasar del pesimismo al optimismo, de la indiferencia al interés por la vida, de la inacción a la lucha, del miedo a la euforia del combate. Y cuando se ha realizado en su conciencia ese cambio, puede perder muchas batallas; pero triunfa al final de sus enemigos de adentro y de afuera.

Un pueblo resuelto a vivir una vida nueva, no puede ser vencido nunca…En América, el pueblo que ha encendido ahora la luz de la revolución es el pueblo de Cuba… Fidel Castro, el guía incansable…que vive iluminado por la nueva conciencia del pueblo, cubanísimo entre los cubanos, aclara diariamente, a su vez, a las masas de las ciudades y del campo, las metas de la revolución, sus obstáculos y peligros y las tareas que deben cumplirse. Es una marcha colectiva apasionada, una vibración profunda y única, en la que no se puede distinguir dónde comienza el mandado y en dónde el mandatario.”(Lombardo 1960).

Podrían escribirse sobre Fidel en miles de toneladas de papel y utilizar ríos de tinta, y no acabaríamos de describir su personalidad y obra. Por eso afirmamos que, la humanidad, ha perdido a uno de sus mejores hijos.

Vicente Lombardo Toledano, fundador del Partido Popular Socialista de México y uno de los llamados siete sabios de nuestro país, decía que la única manera de pagar totalmente una deuda, si se quiere y se reconoce que existe tal, es no formular loas a los personajes, sino cumplir su mandato histórico. En ese sentido y para labrar el futuro de la humanidad, quienes anhelamos un mundo sin explotadores ni explotados, juramos luchar con más ahínco porque se cumplan las metas de justicia trazadas por Fidel y exclamamos: ¡Comandante en jefe, ordene!.