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El Tabaco: Enemigo Mortal del Hombre I parte

Por: Dr. Rogelio Ruíz Ruíz

El tabaco, enemigo mortífero, letal, es otro dañino elemento con que el hombre pretende destruirse así mismo.

Absorto en la vorágine de una civilización en plena decadencia y envuelto en las redes de una sociedad de consumo que lo bombardea con “slogans” publicitarios falaces y seductores, utilizando los medios de comunicación masiva más penetrantes, como son la televisión, el cine, la radio y los periódicos; acostumbrado a dejarse guiar por las opiniones de los eruditos, que conocedores de los procesos mentales correspondientes han utilizado los ardides más sutiles para enajenar la voluntad, mediante una habilísima y tendenciosa programación subliminal, se ha convertido en una indefensa víctima de aquellos que, faltos de piedad y sobrados de ambiciones monetarias, ha minado lastimosamente su organismo y desequilibrado su economía.

¡Cuán triste es a nuestros ojos, contemplar un hermoso atardecer en el campo, con las gallardas y hermosas figuras de un esforzado varón y su caballo, cínicamente presentado como “El Mundo Marlboro”, cuando la realidad de este anuncio sería la sala de un hospital, con el pulmón destrozado, ennegrecido y lleno de tumores cancerosos de un incauto ser humano!…pero más triste es todavía a nuestra conciencia, la total complacencia en que nuestras autoridades dan el espaldarazo a tales infamias, bajo el señuelo de unas cuantas monedas a las que damos el título de “impuestos”. Tal parece que el bíblico paisaje de la venta del Señor se repite constantemente.

El presente artículo tiene como único y primordial fin, hacer un Urgente llamado a la población zacatecana, exhortándola a analizar todos los conceptos aquí expuestos, y a pedirle que sea ella misma, que no permita que otras gentes manipulen su mente y destruyan su salud y la de su seres queridos. La salud es un don divino que tenemos la obligación de preservar, y hasta hace poco tiempo se dudaba sobre los efectos nocivos que el tabaco y sus ingredientes tienen sobre el organismo de los fumadores, hoy los avances científicos de notables y abnegados investigadores que incluso han sucumbido víctimas de este feroz enemigo, no sólo confirman este vaticinio, sino que abundan en datos y estadísticas aterradoras, generalmente ignoradas por el grueso del público.

Un Poco de Historia

Cuando el Almirante Cristobal Colón, de vuelta de su segundo viaje a “las nuevas tierras”, llevó a España unas muestras de una planta rara encontrada en las adyacencias de Tabaco, provincia de Yucatán, México, jamás pensó en la revolución que tal hecho ocasionaría en el futuro. Un poco más tarde, Monseñor Nicot, embajador de Francia en Portugal, obtuvo unas semillas de aquel producto en los jardines del reino portugués, y las plantó en su huerta, en terrenos de la embajada, dando, de esta manera, principio al aberrante y estúpido vicio de fumar, que rápidamente se extendió por toda Europa, proliferando el comercio del tabaco y la industria manual de la confección de cigarros. Pero no tardaron en surgir los primeros síntomas de envenenamiento por el humo, con las tradicionales jaquecas, mareros, vómitos y perturbaciones bronquiales, motivadas por la desesperada lucha del organismo físico en su defensa para no adaptarse a los terribles venenos que, de modo brutal, penetraban por las vías respiratorias y se diseminaban en la corriente sanguínea. No obstante ciertas campañas en contra, su uso se extendió, infiltrándose en todas las capas sociales, aumentado entonces las competencias comerciales en la venta del tabaco, acabando por imponerse la detestable moda.

Es así que en el siglo actual, cuando las costumbres se han degradado al máximo, el tabaco ha conseguido establecer su imperio tóxico, antihigiénico y tonto, que tuvo origen en el vicio inocente del indio ignorante que se divertía aspirando el humo de las yerbas irritantes. No hay duda que para los “salvajes” ha sido una venganza muy dulce el ver que los “civilizados”, tan orgullosos de sus realizaciones morales y científicas, pasaron a imitarlos en la estupidez de llenar también sus pulmones de gases fétidos…En el pasado únicamente los hombres y mujeres de mala reputación fumaban y bebían públicamente, pero hoy, fuman casi todas las personas de las distintas clases sociales, pues hasta el sacerdote que desde lo alto del pulpito excomulga los pecados y los vicios humanos, después de la ofrenda religiosa enciende su finísimo cigarro, mientras las cenizas caen sobre los versículos de La Biblia que estudia para el sermón del día siguiente.
Datos y Estadísticas de la Época Actual

En esta fase, vamos a referirnos a tres eminentes médicos: El doctor Alton Ochsner, el Dr. Evarts Graham y el Dr. Ernest Wynder. El primero de ellos terminó sus estudios de medicina en 1920, en la Universidad de Washington, San Luis Misuri. Se estableció en Nueva Orleans, Luisiana y llegó a ser un eminente especialista en cirugía torácica y fundó la ahora famosa Clínica Ochsner, siendo además profesor de cirugía en Escuela de Medicina de la Universidad de Tulane. Recuerda cuando, siendo estudiante, un profesor llevó a los alumnos a observar a un paciente que padecía de cáncer de pulmón era una enfermedad muy poco frecuente, por lo que tal vez no volverían a ver otro caso. 17 años más tarde, siendo cirujano en el Charyti Hospital de Nueva Orleans, contempló otro caso de cáncer del pulmón y después de eso, en el término de 6 meses, encontró otros 8 casos, de la misma enfermedad. Todos esos pacientes habían sido grandes fumadores. Sus estudios posteriores lo afirmaron en la convicción de que el cáncer de pulmón era resultado del daño que el humo del tabaco causaba en el tejido pulmonar.

El Dr. Evarts Graham terminó su carrera de medicina justamente a tiempo para que lo enviaran al campo de batalla en la Primera Guerra Mundial, y en el hospital donde le tocó actuar, tuvo que tratar numerosos casos de soldados con heridas en el Tórax, con lo que se convirtió en un experto en cirugía torácica. Después de la guerra fue nombrado Jefe del Departamento de Cirugía de la Escuela de Medicina de la Universidad de San Luis, donde atendía generalmente pacientes con abscesos y otros problemas pulmonares. Pero con el tiempo comenzaron a presentarse enfermos con cáncer de pulmón, y su número fue en aumento constantemente. En 1933 recibió la visita del Dr. Robert Gilmore, Ginecólogo de Pittsburg, a quien le diagnosticaron cáncer, había invadido el lóbulo inferior del pulmón, por lo que decidió extirparlo completamente, siendo así el primero que realizaba esa hazaña en el campo de la Cirugía pulmonar.

Author: Juicios Admin

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